LO QUE DÍA A DÍA PRETENDEMOS SEMBRAR

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Pretendemos sembrar, en el corazón de los niños y jóvenes; una esperanza de luz, en el conocimiento de la ciencia humana y científica. Esta luz que brilla en el carisma Franciscano, potencia aquellos valores que encierran en la humildad, la pobreza, la sencillez. Estos lineamientos franciscanos nos identifican con una educación, que está dentro de las competencias necesarias, para ser los mejores.

Luchamos por una verdadera coherencia estructural en la educación  inicial, básica, bachillerato y con una visión universitaria. Para ello, hemos salido de una educación tradicionalista, centrándonos en el campo de la tecnología, es decir; llegando a una educación digital. Quizá son los horizontes, que sobrepasan el corazón del hombre, sin embargo; existe un corazón que ama la ciencia de Dios. Por ello; nuestra Institución, concentra su enseñanza en la conciencia de los niños y jóvenes y brindamos un proceso educativo, plasmado en teorías educativas reales.

Ejecutamos una educación en valores y principios; no obstante, esto no se impone, más bien; forma parte de lo que, como padres y docentes, marcamos con nuestro ejemplo de vida, cómo nos mostramos con nuestro lenguaje, cómo obramos cotidianamente en la sociedad y con el ambiente.

Estimo conveniente, en disponer de este mensaje a ustedes queridos estudiantes, en que no nos preocupemos tanto en querer ser el abanderado, o elegido como el mejor graduado; preocupémonos más bien, en que recibamos una educación basada en la honestidad, la responsabilidad, que sean más humanos, solidarios, como buenos ciudadanos y conscientes de un excelente entorno ambiental. Esto demostrará, que han obtenido el mejor triunfo y la más alta calificación.

Nuestras políticas y modelo educativo, no se limitan única y simplemente a la transferencia de datos, información y conocimiento; por el contrario, impulsamos a dar una relevancia al proceso humano de interrelacionarse, para compartir datos, información y conocimiento. Solo con esta interrelación humana, es cuando podemos aprender más.

Invitados a compartir esta aventura educativa, de la mano de San Francisco de Asís, siempre seremos Andresinos de corazón.

Fraternalmente,

Fray. Arnulfo Saca Landa OFM