El verdadero valor de la amistad

La vida no consiste  en cuántos años has vivido, sino en cuantos corazones has dejado huellas. La vida se convierte en una sana aventura si conjugas el sentirte amado por Dios, amarte a ti mismo y amar a los demás; de ahí la importancia de saber cultivar con alegría una sana, y muy buena AMISTAD verdadera. Como una institución católica y de espiritualidad franciscana, esta es parte de nuestra esencia, valorar a la persona, amarle como es y ayudarle a ser mejor cada día, en un sano convivir fraterno.

Lic. Ricardo Crespo.